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Lo pequeño es hermoso!

De Quinua y Amaranto, restaurante vegetariano ( Calle 11 # 2-95 ) ubicado en el barrio La Candelaria de Bogotá se pueden decir muchísimas cosas, por cuestiones de espacio solo de algunas pocas hablaremos este artículo. Lo que uno encuentra en este lugar va mas allá de buenos productos y buena comida, hablar con Magdalena Barón, quien ha dirigido este proyecto desde hace ya ocho años, genera ideas, palabras, conceptos, preguntas, sensaciones etc... algunas tantas se nos quedaran en el tintero.

Agradable la tranquilidad y la reflexión con la que Magdalena habla. Sus breves pausas silenciosas me hacen percibir una mujer que ha construido a través del tiempo y la experiencia de vida, una conexión entre ella misma y lo que cree, lo que hace, ofrece y consume. Ahora que la recuerdo mientras escribo, tengo la sensación de haber hablado con alguien que busca ser consecuente con lo que piensa y siente su corazón.

Sin conocerla realmente, escribo aquí tan solo impresiones personales, con el riesgo de aburrir a los lectores que gustan de lo objetivo. Frente a la necesidad de pruebas o justificaciones solo puedo decir que la coherencia que ella transmite, se refleja en el trabajo que realiza junto con otras mujeres en Quinua y Amaranto cada día. Un trabajo que se ve, se huele y saborea a la hora del almuerzo en un único menú constituido por sopa, seco, jugo y postre. Un corrientazo vegetariano, por llamarlo de alguna forma, que no tiene nada de corriente ni común! Sabores, olores y colores, jugos, ensaladas, dulces y cereales que siendo originarios de nuestro continente nos son desconocidos pues no los preparamos en casa, no los cultivamos, no sabemos a qué huelen o no imaginamos siquiera su color o forma. Nuestra cocina de afanes nos limita, mientras la curiosidad por nosotros mismos se adormece.

Magdalena nos habló no solamente de la quinua y el amaranto, productos estrella del restaurante. La primera, alimento andino desde hace más de 5000 años, el segundo, tributo para el Emperador en los tiempos de Moctezuma. Nos habló también de la guatila, menospreciada al ser calificada como “papa de pobre”, de la misma forma en que fue menospreciada la chicha por supuestamente embrutecer. Nos habló del mamey y el arazá, entre muchos otros frutos y productos que son toda una historia en si mismos, semillas de otros artículos. Más allá de dar a conocer una fruta o un cereal, esta tienda solidaria nos invita a re-conocer todo lo que somos. Nos invita a re-descubrir y dar valor a lo olvidado como acto fundamental a la hora de consumir, comprar, cocinar, comer, más aun si nuestra intención es dejar de favorecer con nuestras costumbres gastronómicas, a las políticas económicas y alimentarias que le hacen daño a la biodiversidad del país.

No se trata entonces simplemente de un restaurante vegetariano, se trata de un lugar con un método de trabajo y de comercio solidario que plantea interrogantes sobre nuestros hábitos de consumo. Si bien estas son cuestiones de las que es mas fácil hablar que poner en practica. En un mundo en donde el progreso es sinónimo de máquina infatigable, de velocidad, de ganancia, de crecimiento económico, de poder adquisitivo... etc, encontrar personas que conocen y confían en pequeños productores, que ofrecen un producto de buena calidad, sin afanes y a pequeña escala, es siempre una buena sorpresa. Personas que no sacrifican calidad por cantidad y para quienes el éxito o el progreso de una empresa no se mide por las franquicias ni la producción a gran escala, sino por una evolución constante que no pasa por encima de los principios, la filosofía o la manera en que se vive y sueña la propia vida. Coherencia entonces entre lo que se dice y lo que se hace, camino lento!! … la vida entera es ese camino!... tanto a nivel personal como empresarial.

Pero volviendo al restaurante, la variedad no está pues en una carta llena de platos a ofrecer sino en la particularidad de los ingredientes que son utilizados y la forma en que son preparados. Verduras, empanadas, condimentos, galletas, cereales, frutas, infusiones, quesos elaborados de manera artesanal, orgánicos en la medida de las posibilidades. La importancia de conocer el valor de lo que se ofrece y de que todo proyecto, ya sea este comercial o no, tenga un sentido y unas pautas claras con el fin de no sacrificar, a nombre del progreso, aquello en lo que se cree.

Imagenes y texto por Grupo Colombio
Exceptuando fotografías de Quinua.
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Tienda Biogota (Domicilios gratis barrios centrales de Bogotá)






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